El SEO, en términos muy sencillos, consiste en optimizar tu sitio web para que Google lo entienda. Puedes entender la optimización como mejorar el código del sitio web, la experiencia del usuario, el contenido de las páginas y lo que publicas, por ejemplo, en tu blog.
El SEO semántico, por otro lado, consiste en optimizar el contenido online mediante estrategias que definen un campo semántico para tu negocio y conectan datos, información y contenido para que tu negocio tenga sentido en este contexto. Más búsquedas, más clics: resultados semánticos.