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Coleccionar, recopilar, organizar y almacenar. No sería muy arriesgado afirmar que desde que nos entendemos como humanidad organizamos las cosas que nos son queridas. Colecciones de discos, acervos de libros, recopilaciones de canciones. El ser humano es un ser que guarda y organiza.
Y se creó la Web y al sexto día ya había una lista de cinco páginas más increíbles para visitar. Pero ¿cómo funciona esa selección y adquisición de acervo en la web? No estoy hablando de los aspectos técnicos, este texto no trata de eso, pero voy a traerle la visión de la biblioteconomía y cómo puede ayudarnos a crear buenas colecciones de documentos online. No voy a centrarme en los pormenores de la práctica, sino a usar algunas ideas como base para analogías.
Pero antes, el Proyecto Conectando
Este texto es el segundo de una serie de contenidos a los que di el nombre de Proyecto Conectando.
Este proyecto se fue desarrollando casi sin querer, para ser sincero. Hace algunos años, cuando descubrí la Biblioteconomía, percibí una relación muy estrecha entre el trabajo del bibliotecario y lo que yo hacía en el SEO.
Cuando entré en la facultad, empecé a conectar en mi cabeza todo lo que estaba aprendiendo con lo que trabajaba en el día a día. Entonces comencé a escribir algunos textos sobre esa conexión que veía con el objetivo de ayudarme a fijar lo que estaba aprendiendo.
Y así fue surgiendo el Proyecto Conectando, que va a conectar el SEO con la Biblioteconomía mediante artículos, vídeos y audios que hablan sobre la base de la biblioteconomía y su íntima relación con el trabajo de optimización de contenido para internet.
Inicialmente voy a hablar sobre las bases de la Biblioteconomía: indización, categorización, clasificación y mucho más, buscando siempre la relación de estas prácticas con lo que Google hace para organizar información en la web y nosotros, los SEO, hacemos para optimizar.
Un acervo para la Biblioteconomía es…
En biblioteconomía, acervo se define como la colección de documentos organizados y disponibles para consulta, estudio, investigación u ocio. Los documentos pueden ser de diferentes tipos, como libros, revistas, periódicos, mapas, atlas, obras de referencia, documentos audiovisuales, etc.
El acervo es uno de los elementos más importantes de una biblioteca, pues es la base para su funcionamiento y para la atención a sus usuarios, y el bibliotecario es el profesional responsable de la selección, organización y preservación de todo ese material.
La definición que la biblioteconomía da para acervo puede resumirse así:
- Es una colección de documentos organizados;
- Está disponible para consulta, estudio, investigación u ocio;
- Puede ser de diferentes tipos, como libros, revistas, periódicos, mapas, atlas, obras de referencia, documentos audiovisuales, etc.;
Es uno de los elementos más importantes de una biblioteca, por eso vamos a invertir un tiempo en entender qué es un acervo y, en el camino, vamos pensando cuál es su relación con el SEO.
¿Qué es acervo?
El acervo es objeto de estudio para varias de las áreas de las Ciencias de la Información, particularmente la Archivística, la Museología y la Biblioteconomía, que estudian este tema con mucha profundidad, cada una en su especificidad.
Nuestro objetivo es traer la visión de la Biblioteconomía, por tanto para nuestro texto acervo es el conjunto de documentos, organizados para estudio, lectura y consulta, que constituyen el patrimonio de una biblioteca. Podemos ampliar el alcance del concepto «acervo» y de Biblioteca y llamar a la Web La biblioteca con el mayor acervo del mundo? Desde mi punto de vista, podemos hacerlo.
Los documentos, en este tipo de colección, pueden ser de diversos tipos, como libros, revistas, periódicos, mapas, partituras, fotografías, vídeos y todo lo demás que se invente para servir de soporte a un contenido.
Fue basándome en esa idea que pasé a llamar contenido a todo lo que se publica en la Web, haciendo esa relación entre un acervo y sus documentos con la Web y sus contenidos.
Por tanto, es uno de los principales recursos de una biblioteca, es a partir de él que nosotros, los usuarios, podemos tener acceso a la información.
Características del acervo para la Biblioteconomía
Podemos resumir en las principales características siguientes lo que llamamos acervo:
- Es una colección de documentos organizados;
- Puede ser de diversos tipos;
- Constituye el patrimonio de una biblioteca;
- Es un recurso importante para los usuarios;
- Debe ser diversificado y actualizado;
Para que puedan atender bien las necesidades y deseos de quien busca información, un acervo necesita tener dos características fundamentales: diversidad y actualización. Ese conjunto de documentos necesita representar todas, o la mayor parte, de las visiones sobre determinado asunto y estar actualizado con lo más nuevo que se ha producido en las áreas que cubre.
Nuevamente hacemos el paralelo entre acervo y la web. El aspecto de la actualización es un punto pacífico, quizá una de las pocas cosas en las que todos están de acuerdo cuando hablamos de los puntos más importantes de un buen proyecto de contenido, sitio o plataforma.
Sin embargo, no puedo decir lo mismo de la diversidad. Internet y la Web, principalmente después del «advenimiento de las redes sociales», empezaron a representar explícitamente las características de las comunidades de nuestro planeta: separadas, segmentadas y antagónicas.
Pero entonces viene un buscador, como Google, y nos pide contenidos que tengan toda la información relevante para presentar bien la información que estamos transmitiendo. ¿Cómo vamos a hacer eso si nosotros, creadores, estamos cada vez más inmersos en pequeños grupos cada vez más homogéneos?
Quizá un bibliotecario pueda ayudarnos a entender cómo seleccionar, adquirir, catalogar, clasificar y preservar un acervo y nosotros podemos aplicar esa forma de pensar en nuestros proyectos de sitios y contenido.
La biblioteconomía, como una de las Ciencias de la información, se dedica a ese estudio. Se preocupa por organizar, preservar y diseminar los documentos presentes en sus acervos. ¿Quién es el responsable de hacer eso en nuestros proyectos?
Cómo se construye un acervo
Bien, si considero un acervo una buena analogía para la construcción de contenidos en la web, teniendo en cuenta que esos contenidos pueden construir un sitio, una herramienta online, una plataforma o incluso un gran portal, ¿será que puedo inspirarme en la forma en que un bibliotecario construye un acervo?
Bien, para intentar entender ese aspecto, ¿vamos a ver cómo hace ese trabajo un bibliotecario?
Encontré este vídeo a continuación donde Elani Araújo del canal Dica de Bibliotecária habla sobre la construcción de acervos para niños y creo que podemos usarlo como base para hacer algunas analogías:
Si ha visto el vídeo, sabe que ella dice algunas cosas muy interesantes, planteando algunas preguntas que debemos hacer a la hora de montar un acervo. Algunas de ellas muy próximas a las que hacemos cuando montamos un sitio, optimizamos un contenido o montamos una estrategia de SEO. Vamos a ellas.
¿Quién es mi lector?
Lo primero que plantea Elani es entender quién es mi lector. Llega incluso a citar el término persona, algo a lo que estamos acostumbrados a usar. Si hacemos una analogía entre un libro y un sitio (o portal), ¿podemos afirmar que nuestros visitantes pueden ser vistos como lectores?
Los profesionales de UX se hacen la misma pregunta:
¿Quiénes son las personas que nos visitan? ¿Quiénes son nuestros usuarios?
Quien crea contenido hace las mismas preguntas.
Pero al final, todos queremos entender quién es el ser humano que necesita o desea leer, informarse, visitar, consumir algo que podemos ofrecerle, sea un libro, un documental, un sitio, una herramienta o un artículo.
Entender al visitante como un lector, que tiene sus deseos y necesidades y que está en la búsqueda de satisfacerlas, es una nueva manera de crear acervos de contenido para nuestros proyectos.
¿Cuál es el formato perfecto para mi lector?
Quiero presentarle a una persona que es muy importante para la Biblioteconomía, un indio llamado Shiyali Ramamrita Ranganathan. Era matemático y bibliotecario y creó una serie de cinco afirmaciones que se conocieron como las 5 leyes de la Biblioteconomía. Son estas:
- Los libros son para ser usados;
- Todo lector tiene su libro;
- Todo libro tiene su lector;
- Ahorre el tiempo del lector;
- Una biblioteca es un organismo en crecimiento.
Cuando conocí esas leyes, quedé nuevamente impresionado con la estrecha relación con lo que yo entendía como buenas prácticas en la Web, con cosas que aprendí en el Diseño para Web, en el UX, en la creación de contenido y en el SEO. E inspirado por él creé las 5 leyes del SEO, medio en broma, y las definí así:
- La información es para ser usada.
- Cada visitante tiene su contenido.
- Cada contenido para su visitante.
- Ahorre el tiempo del visitante.
- Un sitio es un organismo en crecimiento.
¿Y qué tiene esto que ver con el vídeo que le indiqué?
Aquí el punto que quiero plantear es el del formato perfecto para cada tipo de lector. Conecto dos leyes, una de la Biblioteconomía y la otra que yo creé para el SEO: Todo libro tiene su lector y Cada contenido para su visitante.
Podemos hablar sobre la importancia que tiene la elección del formato ideal.
Si un libro para un adolescente necesita tener una portada que llame su atención, un formato editorial desenfadado o ilustraciones creadas por alguien famoso en las redes sociales, el formato que elegimos para cada tipo de contenido también ejerce la misma influencia y pesa mucho en la atención que el visitante le presta.
¿Vamos a un ejemplo? Recientemente en un proyecto tuve la idea de crear contenidos especiales para suplir una necesidad muy específica. En una conversación llegamos a la conclusión de crear una especie de hub, un agrupador de conceptos. Esas páginas van a hablar de asuntos que giran en torno a un concepto más amplio.
Al principio pensamos en crear un post y conectar otros posts a ellos, pero la idea fue creciendo y decidimos crear páginas especiales, con un diseño muy específico, porque entendimos que ese formato iba a facilitar el consumo de la información que vamos a poner en ellas.
Sería mucho más fácil crear los posts, pero no sería mejor. El formato no daría a la información la importancia que tiene y no ayudaría a formatear el contenido de la manera que entendemos que el visitante necesita.
El contenido tiene que ser bueno.
Y ahora conectamos el tercer punto: la calidad del contenido, que básicamente es el cruce entre la calidad técnica del entorno creado para alojar ese contenido, su diseño visual y de experiencia, el soporte para una cuidadosa organización de la información.
En la formación de un acervo, uno de los puntos fundamentales es la calidad de sus documentos. Sea su acervo una serie de estanterías llenas de libros o un portal con miles de productos, la calidad de la información que usted pone ahí es lo que va a marcar la diferencia.
Cuando hablamos de calidad en los contenidos Web recuerdo directamente el EEAT. ¿Y usted?
Contenido bueno y variado es aún mejor.
Diversificar el acervo, ofreciendo lo que el lector quiere leer. E ir más allá, mostrar lo que puede querer, pero aún no conoce, es una más de sus características. ¿Será posible hacer lo mismo en nuestros sitios?
Generalmente usamos algo como Lea Más, Vea También al final de un contenido. Algunas veces es una sugerencia basada en categorías, en los artículos más nuevos o podemos usar IA o Semántica para seleccionar contenidos relacionados por el contexto.
Sin embargo, existen formas más sofisticadas, generalmente usadas en los sitios de comercio electrónico, que cada vez más usan técnicas avanzadas para prever lo que el consumidor quiere, y quizá ni él se haya dado cuenta todavía.
El futuro nos promete que vamos a poder usar esas estrategias en todo y cualquier tipo de contenido. En los proyectos en los que uso WordLift como herramienta de creación de grafos de conocimiento, ya consigo usar Machine Learning para hacer sugerencias de otros contenidos de una forma más semántica.
Conocer al lector. Conocer al visitante.
El quinto y último punto que quiero traer del vídeo es la escucha. Oír a las personas que van a consultar el acervo que usted está creando es la parte más fundamental, al fin y al cabo es para ellas que está haciendo ese esfuerzo enorme, invirtiendo muchos recursos (de tiempo y dinero) y creando toda una estructura para guardar todos esos documentos.
Hacer investigaciones, entender los deseos y necesidades de esas personas, conversar y oír. Quien trabaja con experiencia del usuario conoce ese guion desde hace mucho tiempo. En el SEO no es tan común, pero es una buena práctica que muchos se toman en serio.
Aquí tenemos nuevamente un punto de conexión.
Estudiar a los usuarios de la información es una práctica establecida en la Biblioteconomía y en algunas áreas del desarrollo Web. ¿Podemos beber de la fuente de las Ciencias de la Información para entender mejor a nuestros usuarios?
Estoy seguro de que sí. Una vez me preguntaron cuál sería el equipo ideal de SEO y no necesité mucho tiempo para responder: UX + SEO + Branding. La parte que nos interesa en este texto es la conexión entre UX y SEO. La unión del entendimiento de la experiencia del usuario con la búsqueda por conocer sus deseos y necesidades crea una base fuerte sobre la cual podemos construir proyectos excepcionales.
Pero ¿cómo se construye un acervo? ¿Existen algunas reglas?
La formación de un acervo puede, y debe, seguir un proceso a ser desarrollado por los profesionales responsables. Generalmente su formación se planifica y organiza en un documento llamado política de adquisición, que de acuerdo con el dinero disponible, orienta la compra de varios tipos de materiales, sean libros, documentos u otros tipos de obras.
La selección de este acervo, la elección de esos materiales, de los contenidos y el soporte elegido (sea físico o digital), que serán el todo de esta colección, la hace el bibliotecario, con apoyo de otros profesionales de la organización en la que trabaja, que tiene en cuenta las fuentes seleccionadas y criterios cualitativos y cuantitativos de selección.
Le hago otra pregunta: ¿el profesional de SEO consigue hacer lo mismo en la Web? ¿Será que existe la posibilidad de evolución profesional de una persona que optimiza contenidos para ser una especie de bibliotecario en la Web?
Si la Web es un gran acervo de documentos (o contenidos) digitales, ¿será que nosotros conseguimos hacer la gestión de toda esa información, no solo pensando en la búsqueda (en la recuperación de la información) sino también pensando en el proceso completo: adquirir, organizar, poner a disposición y recuperar? Dígame qué opina.


