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Este es un artículo más que se basó en algunos vídeos que grabé hace un tiempo en los cuales compartí en Youtube y en Linkedin algunas preguntas que me hago a mí mismo. En el texto de hoy me pregunto, y comparto con usted, el siguiente cuestionamiento:
¿Cómo representar las cosas que son por nosotros nombradas?
En uno de los artículos que publiqué recientemente hablé sobre cómo se definen las cosas, ¿lo recuerda?
Aquí quiero reflexionar sobre cómo es que sabemos, intrínsecamente, qué es una cosa.
Vamos a hablar sobre el ejemplo clásico de una silla.
¿Cómo nosotros, cuando niños, identificamos y nombramos lo que es una silla? Ese nombre, esa palabra, ¿cómo es que nosotros, en lenguas diferentes, acordamos entre los grupos a los cuales pertenecemos que debemos dar un mismo nombre a algo del mundo real?

¿Cómo existen los nombres en el mundo de las ideas?
Nosotros representamos la palabra silla, que viene de esa «combinación» de que aquel objeto tiene ese nombre, de esta manera en portugués: CADEIRA. Esta es una representación arbitraria, que fue creada, tal vez para economizar soporte físico donde sería escrita (papel, arcilla, madera) y usa las letras que creamos.
Esa representación podría ser un dibujo, un icono, una figura, pero por algún motivo elegimos representarla a través de signos que llamamos letras, en una cierta combinación, que llamamos palabras.
Otro ejemplo es cuando observamos un coche, por ejemplo. Necesito contar a alguien que vi aquel coche y esta persona no está allí conmigo, por tanto necesito representar ese objeto. ¿Cómo lo represento, cómo es que lo dibujo en mi mente, lo represento, dando forma a esa representación? Porque necesito representar, por palabras, lo que vi para otra persona, y esa representación tiene que alcanzar el objetivo de comunicar bien.
¿Es suficientemente buena para quien no tuvo contacto con aquel objeto?
Este amigo imaginario mío necesita entender lo que estoy explicando, haciendo en su mente una imagen del coche del que estoy hablando, a partir de mi descripción.
Existen conexiones entre nombrar cosas y representarlas.
La palabra silla, por sí sola, ¿es buena para representar el objeto al cual me refiero (y que usted ahora imagina)? ¿Es suficientemente representativa de una silla ideal, que habita en mi mente, en la suya?
¿Cuál es el nivel de fidelidad que podemos tener a través de una representación mediada por palabras, cuando necesitamos representar una figura pública, una obra de arte?
¿Cuál es el nivel de fidelidad que podemos tener, por ejemplo, para representar una figura pública?
¿Una fotografía representa a una celebridad? ¿Y un dibujo, una ilustración o incluso una caricatura, que no tiene los mismos rasgos, pero de alguna manera nos hace reconocer a la persona?
¿Este grado de fidelidad representativa se basa en la calidad de la representación o en algunas otras características?
La representación y la recuperación de la información: ¿una cuestión del SEO Semántico?
Representar las cosas del mundo, en el lenguaje del SEO Semántico, las entidades, puede parecer algo distante de nuestro mundo. Pero es a través de la representación que conectamos las cosas que están en nuestras mentes cuando queremos, por ejemplo, preparar un artículo.
Tener la clara visión de lo que estamos representando y, principalmente, cómo lo representamos nos libra de un problema que vivo citando: la ambigüedad.
Ser ambiguo cuando queremos que un algoritmo indexe y clasifique nuestro contenido es pedir problemas. No es simple para un sistema automatizado entender los matices de nuestro lenguaje y es papel de todos los que trabajan con SEO ayudar en ese proceso.
Este vídeo surgió de mis investigaciones y lecturas sobre web semántica, SEO Semántico, ontologías e taxonomías. Me hago estas preguntas a mí mismo desde hace mucho tiempo y ahora empiezo a compartirlas con usted.


